Como ya es tradición en verano, tuvo lugar el desayuno de chocolate con churros para niños, y en el que cada vecina aportó su delicatessen (bizcochos, galletas, cafes, "morir soñando"...) para degustar en buena compañía, y "comentar en familia" (que es un gran eufemismo que la madre de un amigo emplea para evitar la palabra "criticar"). En fin, otro destacable evento de la vecindad Carrrascaleja.
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